La ley de la realidad dominante: Cómo tus creencias afectan a cómo te perciben los demás

La ley de la realidad dominante: Cómo tus creencias afectan a cómo te perciben los demás

La ley de la realidad dominante

¿Qué es?

La ley de la realidad dominante dice que cuando dos o más personas interactúan entre sí, aquella con creencias más fuertes y mayor habilidad para comunicarlas tenderá a arrastrar a los demás hacia su realidad.

¿Nunca te ha pasado que al ver a alguien tan convencido de algo tú empezaste a pensar cómo él? ¿O que has llegado a dudar de algo de lo que estabas seguro sólo porque otra persona parece convencidísimo de lo que dice?

A mí me ha pasado muchas veces, y estoy seguro de que a ti también. En esos casos por tu cabeza empiezan a pasar pensamientos como “¿Será verdad lo que dice?”, “si está tan seguro, será por algo”, “¿Y si me estoy equivocando?”.

No obstante, este proceso ocurre a un nivel inconsciente, no nos solemos dar cuenta de él. Por eso es todavía más poderoso.

De esta ley podemos extraer la siguiente conclusión. Lo que necesitas para convencer a otras personas de algo o que te perciban de cierta manera es:

  1. Estar muy convencido de ello o percibirte así tú.
  2. Saber comunicarlo mediante tu lenguaje verbal y no verbal (este último es mucho más importante).

¿Cuándo se cumple?

Esta ley se cumple sobre todo cuando se trata de creencias sobre realidades subjetivas. En otras palabras, esta ley afecta a nuestra forma de percibir la realidad. Por ejemplo, un daltónico, por muy convencido que esté de que tu camisa es roja y por muy bien que te lo argumente, lo más seguro es que no te dejes arrastrar por su realidad.

Sin embargo, si una persona está convencidísima de que es extremadamente atractiva, es altamente probable que los demás le perciban de esa manera. ¿A que te ha pasado que una persona que a ti no te parecía atractiva te lo acaba pareciendo porque todo el mundo la percibe así? La culpa la tiene la ley de la realidad dominante.

La razón es que el atractivo de una persona tiene un mayor componente subjetivo que el color de una prenda de ropa, aunque éste no sea del todo objetivo (no deja de ser una percepción).

Otro ejemplo más claro es el de la altura. Como se trata de una realidad objetiva, por mucho que logres convencerte de que eres alto, si tu estatura está muy por debajo de la media la forma en la que te percibirán los demás no cambiará nada.

El poder de tus creencias

Esta ley demuestra el increíble poder que tus creencias tienen sobre los demás, y no digamos ya, sobre ti mismo. En este artículo me centraré en las creencias que forman tu autoconcepto, es decir, en aquellas que tienes sobre ti mismo.

Si tus creencias sobre ti mismo son potenciadoras, esta ley jugará a tu favor. Pero si son limitantes, lo hará en tu contra puesto que los demás te percibirán de forma similar a como te percibes tú.

Por eso, es fundamental que seas tú el que elijas qué creencias sobre ti mismo quieres desarrollar y cuáles no. Si no lo haces, es muy probable que las creencias que forman tu autoconcepto por defecto te lastren.

¿Quieres que los demás te perciban como alguien valiente y atrevido? Convéncete a ti mismo de que eres esa clase de persona.

Cómo convencerte a ti mismo de lo que quieras

Para convencerte a ti mismo necesitas cambiar tus creencias sumergidas. Créeme, no es nada fácil hacerlo, ya que suelen estar bien arraigadas en tu subconsciente. Y a tu mente inconsciente no se le convence con palabras, sino con hechos. Así que por muchas afirmaciones que hagas tus creencias sumergidas se mantendrán intactas, además de provocar una fuerte disonancia cognitiva.

No obstante, los hechos difícilmente aparecerán si no empiezas a cambiar tu creencia primero. ¿Entonces, cómo podemos convencernos a nosotros mismos? He aquí la respuesta:

No es ver para creer, es creer para ver. Y para creer, hacer.

Vayamos por partes. Para empezar, no vas a ver una realidad si no crees en ella primero. Por ejemplo, si crees que eres un negado para los deportes, difícilmente vas a hacerlo bien cuando intentes practicar uno. A esto se le conoce como la profecía autocumplida. O si no crees que puedas gustarle a la persona que te gusta, no vas a poder sacar a tu versión más atractiva cuando estés con ella.

Si quieres desarrollar una creencia, debes buscar razones convincentes para ti que la sustenten. Es decir, hacerte dueño de tu atención e interpretación para ver únicamente motivos por los cuales eso es cierto.

Pero, por otra parte, no vas a creer en algo si tus acciones te demuestran todo lo contrario. Así, si crees que no puedes gustarle a una persona, vas a comportarte de manera poco atractiva cuando estés con ella, lo que reforzará tu creencia de que no puedes gustarle. ¿Ves el círculo vicioso?

¿La solución? Además de buscar razones por las cuales puedes gustarle, también debes desarrollar cualidades que te hagan atractivo frente a esa clase de personas.

Si quieres cambiar una creencia sumergida sobre ti mismo, debes responder a la siguiente pregunta:

¿Por qué soy así? 

Tanto en tu mente como en la vida real.

Vas a buscar y a CREAR razones por las cuales eres así, con el objetivo último de convertirte en esa clase de persona. Pero mientras tanto…

Haz como si la fueras hasta que la seas y haz como si lo sintieras, hasta que lo sientas

En otras palabras, actúa como si ya contases con la creencia que quieres desarrollar. Pregúntate cómo actuarías si estuvieras convencidísimo de ello.

Gracias a la búsqueda de coherencia interna de tu mente, si eres congruente con el autoconcepto que quieres desarrollar, a tu mente inconsciente no le quedará otra que ir transformándolo para que tus acciones estén en consonancia con tus creencias. Si quieres profundizar en este mecanismo, echa un vistazo a mi artículo sobre la disonancia cognitiva.

No obstante, puede que al principio te sientas un impostor. Pero recuerda esto: No estás fingiendo, te estás construyendo. Estás caminando hacia lo que has elegido. Así que métete en el papel. Con un poco de práctica, te acabará saliendo de forma natural.

Si quieres que otros te perciban de una forma, actúa como si estuvieses convencido de que eres así.

De esta manera, irás poco a poco transformando tus creencias sumergidas sobre ti mismo y podrás influir en cómo te perciben otras personas. Recuerda: Si tú te lo crees es más probable que otros lo perciban.

Ya has aprendido cómo convencerte a ti mismo, ahora te falta el otro punto, saber comunicarlo.

El otro pilar: Tu comunicación

Estás convencidísimo de ello. Sin embargo, te cuesta influir en la percepción de otras personas. Hay algo que falla: tu comunicación.

Como dice Tony Robbins, la calidad de tu vida es la calidad de tu comunicación. Con los demás y contigo mismo. Contar con unas creencias potenciadoras te da muchos puntos, pero no es suficiente. Debes saber comunicarlas. Incluso una persona que no está del todo convencida pero que tiene una gran habilidad para comunicar que si lo está puede resultar más convincente.

Esto se puede expresar con una ecuación matemática:

Capacidad de influencia=Fuerza de tu creencia×Habilidad para comunicarla

Cómo comunicar tus creencias a los demás

1. Comunica desde la emoción.

No basta con que sepas que algo es así, debes sentir que es así. La ley del contagio emocional dice que cuando estás experimentando emociones intensas tiendes a transmitirlas a las personas de tu entorno. Así, si lo sientes a un nivel profundo, se lo harás sentir a los demás.

Así pues, céntrate en asociar emociones intensas a tu creencia. Si lo consigues, lograrás transmitirlas a los demás. Y si todavía no lo sientes, haz como si lo sintieras, hasta que lo sientas.

2. Procura que tu lenguaje tanto verbal como no verbal sea congruente con la creencia que quieres transmitir.

Obviamente, si tú estás convencido de ello te va a resultar más fácil transmitirlo hacia a los demás. Trata de ser lo más expresivo posible y de acompañar tus palabras de gestos y movimientos congruentes con ellas. Pero no intentes convencer a nadie. Recuerda: A la única persona que tienes que convencer es a ti mismo.

 

¿Te ha gustado el artículo? ¿Cómo quieres que te perciban los demás? ¿Te percibes tú de esa manera? Comparte tu opinión y tu experiencia en los comentarios. Estaré encantado de responderte.

 

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