10 Lecciones de los videojuegos para mejorar tu vida

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10 Lecciones de los videojuegos para mejorar tu vida

Los videojuegos, para unos la mejor vía de escape del mundo real, para otros una pérdida de tiempo. Sean lo que sean para ti, estarás de acuerdo en que están diseñados para explotar nuestros resortes ancestrales y mantenernos enganchados. Sin embargo, a pesar de ser una de las formas más demandadas de entretenimiento, de ellos podemos extraer muchas lecciones que nos pueden resultar muy útiles para nuestra vida. Sí, los videojuegos nos pueden enseñar a vivir mejor. Veamos cómo.

10 Lecciones de vida que podemos aprender de los videojuegos

1) Ten siempre un objetivo en mente. 

Cuando jugamos, siempre estamos enfocados a objetivos: pasarnos la partida, la fase, subir de nivel, conseguir ese logro, superar ese desafío, ganar al rival…Si te observas a ti mismo mientras juegas, te darás cuenta de que lo hacemos automáticamente.

En el momento en el que deja de haber algo que conseguir el juego deja de interesarnos. Es por eso por lo que los creadores de videojuegos se esfuerzan para que esto nunca ocurra. Estamos hechos para perseguir objetivos, eso es lo que nos hace sentirnos vivos.

Acostúmbrate a preguntarte: ¿Por qué estoy haciendo ésto?¿Con qué objetivo? Está muy bien escribir tus metas y perseguirlas, pero no por eso tienes que dejar de ponerte microobjetivos con cada cosa que hagas, aunque no tengan nada que ver con tus metas. Créeme, es muy divertido.

2) Aprovecha el poder de los incentivos y recompensa tu esfuerzo. 

Los videojuegos son unos expertos en esto. Consiguen que les dediquemos enormes cantidades de esfuerzo y tiempo sin que nadie nos obligue. ¡Ya podía aprender de ellos el sistema educativo! Todo por la presencia de incentivos ultraestimulantes que recompensan nuestro esfuerzo. Y encima lo hacen de todas las formas posibles: logros, recompensas, premios, puntos, coins, desbloqueos, regalos…

¡Haz tú lo mismo en tu vida! Recompénsate cuando te lo hayas ganado y utiliza el poder de los incentivos. Las posibilidades son infinitas, los límites los pone tu imaginación.

3) Nivela el reto con tu habilidad. 

Si un juego nos resulta demasiado fácil, nos aburrimos, y si nos resulta demasiado difícil, también. Para evitarlo, en los videojuegos el reto suele estar más o menos  equilibrado con tu nivel de habilidad, y a medida que lo dominas, va subiendo. De esta manera nos mantienen en nuestra zona de flujo, lo que hace que pasemos horas jugando sin darnos cuenta. Esa es la razón por la que en la mayoría de videojuegos podemos regular la dificultad, por la que según subimos de nivel o avanzamos el juego se vuelve más difícil y por la que nos solemos enfrentar a otros jugadores de un nivel parecido al nuestro.

Esto lo puedes aplicar a todos los ámbitos de tu vida: a tu trabajo, a tus objetivos, a tus entrenamientos, a tus estudios, a la práctica de cualquier habilidad… Se trata de que pases la mayor parte del tiempo posible en tu zona de flujo, que por supuesto es diferente en cada actividad y va variando con el tiempo. De esta manera tu rendimiento aumentará, mejorarás más rápido tu habilidad y lo más importante, te divertirás mucho más.

4) Ponte objetivos estimulantes, medibles y específicos. 

En la vida muchas veces nos proponemos objetivos del tipo comer mejor, hacer más ejercicio, ser más social, ser más ordenado, ser más productivo… ¿Y qué tienen en común todos estos objetivos? Que son abstractos y no puedes medir tu progreso. En los videojuegos esto no pasa, en ellos todo progreso está cuantizado y todos los objetivos son específicos. Fíjate en ello la próxima vez que juegues.

Está demostrado que cuanto más específico es un objetivo, más probabilidades de éxito tenemos. Y lo que no se puede medir, no se puede gestionar. Sin contar con que los objetivos concretos y medibles nos motivan mucho más, aunque más aún si tenemos un incentivo adiccional. Si te cuesta especificar y medir tu progreso en alguno de tus objetivos, fíjate en cómo lo hacen los videojuegos. ¡Creatividad no les falta!

5) Abraza el reto, la novedad y la incertidumbre. 

Todos ellos son ingredientes indispensables de cualquier juego. ¿Por qué no los añades al juego de tu vida? Porque solemos refugiarnos en lo cómodo, en lo conocido, en lo seguro, alejándonos más y más de ellos. ¿Y cuál es el resultado? Que nuestra vida nos aburre y tratamos de evadirnos de ella de todas las formas que podemos, por ejemplo, jugando a videojuegos.

Cuando jugamos, estamos siempre buscando nuevos retos, la novedad y la variedad nos motivan, y por no hablar de la incertidumbre, de la probabilidad. Hay un gran negocio en torno a ella, los casinos. Un premio seguro nos motiva, pero cuando entra la probabilidad en la ecuación, nos engancha. Los videojuegos se han dado cuenta de esto y cada vez está presente de más formas en ellos. Inclúyela tú también en tu vida. ¿Qué es una vida sin reto, sin novedad, sin incertidumbre? Todo menos una vida.

6) Abraza la mejora continua e incremental. 

¿De qué trata un videojuego si no es de superarse continuamente? Avanzar en el juego conlleva crecer, superar desafíos, aumentar tus habilidades, evolucionar a tus personajes, subir de nivel… Si en un videojuego no mejoras, no avanzas. Una gran herramienta para crecer y superarse es competir, pero como toda herramienta, puede utilizarse bien o puede utilizarse mal. Puedes competir para superar al de al lado, o puedes competir para superarte a ti mismo. Es por eso que en los videojuegos premia la competitividad. Se trata de competir contra otros para superarse a uno mismo. Por eso existen los rankings donde comparamos nuestros logros y puntuación con los de otras personas.

Además, los videojuegos nos lo ponen muy fácil, pues miden nuestra evolución. Por ejemplo, sabemos que hemos mejorado si superamos nuestro récord de puntuación, si logramos una victoria más, si nos pasamos ese nivel que se nos resistía… Aplica esto a tu vida y adopta una mentalidad de crecimiento. Trata de ser cada día mejor que el día anterior, y en la medida que puedas, trata de medir tus mejoras. Y compite, pero hazlo correctamente.

7) Deja de temer al fracaso y hazlo tu maestro.

Sería ridículo que no jugases por miedo a perder la partida y que te rindieses a la mínima dificultad. En un videojuego, cuando la cosa se pone difícil, te lo tomas como un desafío y no paras hasta superarlo. ¿Qué pasaría si hicieses lo mismo con los retos que aparezcan en tu vida?

Cuando jugamos, lo hacemos sabiendo que tarde o temprano vamos a perder, que nos vamos a “morir”. ¿Qué gracia tendría un juego en el que no pudieses perder? Sería un juego en el que tampoco pudieses aprender. Cuando “te matan” en un juego, te cabreas, pero también te ríes un poco de ello. Al fin y al cabo, en un videojuego, tienes claro que vas a jugar, y sabes que nada importante está en peligro. La cosa es que, en tu vida, en la mayoría de ocasiones, nada importante está en peligro, pues casi todos nuestros miedos se basan en un riesgo percibido, pero no real. Además, no hay fracaso, sólo aprendizaje. No lo olvides.

8) Conoce tus fortalezas y debilidades. 

Cuando jugamos, nos esforzamos por conocer a nuestro personaje, para poder explotar sus puntos fuertes y compensar los débiles. Cada personaje tiene habilidades diferentes, y según cuáles sean, lo manejas de una u otra forma. Sabes cuando tu personaje está preparado para un desafío y cuando le queda mucho por mejorar hasta poder enfrentarse a él.

No obstante, en la vida, nosotros somos tanto ese jugador como ese personaje. El jugador, tu “yo” que decide, que planifica la estrategia, que aprende del pasado y tiene la vista en el futuro. El personaje, tu “yo” que actúa y que se enfrenta a los problemas y a los desafíos en el presente. Y es necesario que tu “yo” jugador conozca muy bien a tu “yo” personaje para sacarle el máximo partido. Hacer esta distinción te puede ayudar tanto a conocerte mejor como a enfrentarte a los desafíos de la vida de manera más efectiva.

9) Disfruta del proceso. 

Al fin y al cabo, juegas porque te lo pasas bien. Los videojuegos tienen multitud de mecanismos que hacen el proceso más estimulante y divertido. Entre ellos, que satisfacen nuestro deseo por la gratificación instantánea. Nos recompensan inmediatamente cada vez que conseguimos cualquier cosa, por pequeña que sea. Eso, sumado a la presencia de incentivos, a que nos mantienen en nuestra zona de flujo y a la cascada de estímulos visuales y auditivos que nos envían, hace que jugar nos resulte tan divertido.

Por contraste, en nuestra vida la mayoría de los beneficios son a largo plazo, cosa que no nos motiva en absoluto. La idea es que te preguntes constantemente cómo puedes hacer el proceso más estimulante, más divertido. En los videojuegos puedes encontrar la respuesta.

10) Vive como un jugador. 

¿Cómo cambiaría tu vida si te la tomases como un juego? Asumirías más riesgos, dejarías de preocuparte tanto por las cosas y te lo pasarías mucho mejor. ¿Y qué harías si tu vida no fuese más que un juego? Porque, al fin y al cabo, tu vida no es otra cosa que como tú decidas vivirla. Puedes tomártela como algo serio, o puedes tomártela como un juego. Yo he escogido la segunda opción, ¿Y tú, cuál escoges?

¿Qué videojuego tenías en mente al leer este artículo? ¿Se te ocurre algo más que podamos aprender de ellos? Espero tu comentario 😉

 

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