Cómo conseguir motivación infinita

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Cómo conseguir motivación infinita

¿Te gustaría poder encontrar la motivación siempre que la necesites? Entonces, debes acumular motivos.

Entendamos la motivación como la energía y ganas que te llevan a actuar, como la gasolina que necesita un motor para arrancar. Para continuar esta analogía, a partir de ahora la llamaremos ganasolina (créditos a Mario Luna y su libro Psicología del Éxito por esta palabra). Y a los motivos, el combustible necesario para generarla.

Fuentes de motivación

Hay dos clases de combustibles: Aquellos que derivan del deseo y aquellos que lo hacen de las llamadas emociones negativas (tristeza, miedo, frustración, ira, sed de venganza…).

El deseo es el más sostenible y debe ser tu combustible principal. Las emociones negativas serían lo más parecido a los reactivos nucleares. Ya sabes, aquellos que si se nos van de la mano pueden cargarse el planeta, pero que, controlados en una central nuclear, generan enormes cantidades de energía.

Recapitulando, las dos principales fuentes de motivación son:

  1. El deseo
  2. Las emociones negativas

Empecemos con el deseo.

El deseo

El deseo puede ser tu mayor fuente de motivación. No importa qué es lo que desees, siempre que te encienda y que te la ponga dura (literal o metafóricamente). Cuando desees, se salvaje, desbocado, sin frenos. Pues no se trata de qué te inspira, sino de cómo de bien hace dicho trabajo.

Por si fuera poco, el deseo y la acción se retroalimentan. Es decir, desear algo te hace ir más a por ello, e ir a por ello te hace desearlo más.

No obstante, debes evitar que tu deseo te controle, debes controlarlo tú. Explota tu deseo, pero no sucumbas a él. Puedes desear cosas que se salgan de tu área de influencia, pero no las persiguas, pues estarías malgastando tus recursos. Lo que sí puedes hacer es tratar de ganar control sobre ellas.

El deseo sólo empieza a ser problemático cuando se convierte en necesidad. No lo confundas, porque no es lo mismo. Mientras que el deseo te hace disfrutar del camino hacia tus metas, la necesidad, maldecirlo. Date cuenta de que no necesitas nada más allá de lo necesario para sobrevivir. Todo lo demás, no lo necesitas, lo quieres.

Teniendo esto claro, ya podemos explotar nuestro deseo para transformarlo en ganasolina. Para ello, crearemos la…

Central del deseo

En esta central imaginaria transformaremos nuestro deseo en ganasolina, es decir, en motivación. Para hacerlo, tendrás que acumular todo el combustible que puedas. ¿Qué te enciende? ¿Qué desearías tener o experimentar? Vívelo en tu mente como si ya estuviese pasando, involucrando todos los sentidos que puedas, y luego vuelve al mundo real.

Haz una lista con todas las fuentes de las que bebe tu deseo y cuando necesites ganasolina, léela o repásala mentalmente. O si lo prefieres, céntrate en una sola cosa y visualízala tan vívidamente que no puedas hacer otra cosa que ir a por ella. Ten en cuenta que dependiendo de la situación, unas cosas te van a dar más ganasolina que otras. No es lo mismo recordar ese soñado trabajo cuando vayas a gimnasio que ese ansiado cuerpo. ¿Me entiendes verdad?

Una vez que tengas preparada tu central del deseo (que hayas apuntado y visualizado todo aquello que te enciende), puedes acudir a ella siempre que quieras y quemar combustible. Y si aparece combustible nuevo, añádelo.

Veamos a ahora cómo puedes exprimir las emociones negativas.

Las emociones negativas

Este tipo de combustible es peligroso y si no lo sabes usar bien puede echar a perder tu motor. Así que si ves que se te va de las manos, con el deseo tienes más que suficiente.

No importa de qué emoción negativa se trate, la pregunta es: ¿Puedes canalizar toda esa energía en tu favor sin dejar que te consuma?

Estas emociones inevitablemente van a aparecer en tu vida. Cuándo la vida te de uranio y plutonio, ¿qué vas a hacer? ¿Montarte una central nuclear o correr el peligro de que se forme una bomba atómica? Mi recomendación es que aprendas a controlarlas. Y no sólo eso, sino también a exprimirlas. Para ello, necesitaremos montar nuestra «central nuclear» particular.

Central nuclear

Central nuclear Los Simpsoms

En esta central puedes transformar tus emociones negativas en ganasolina, es decir, en motivación. Veamos algunos de los principales combustibles que puedes usar:

La tristeza

La tristeza es el mayor motor del cambio. Además de que puede ayudarte a conocerte mucho mejor. Evocar situaciones que te provoquen tristeza puede ser un gran propulsor para evitar situaciones similares en un futuro o para hacer algo al respecto.

La ira

Pocas cosas te pueden dar mayor inspiración que un cabreo. ¿Alguna persona o situación te provoca ira, te da rabia o te pone furioso? Recuérdala cada vez que tus fuerzas flaqueen. No obstante, no te conviene llevar la ira contigo, no te tomes nada como algo personal. Pero en situaciones concretas puede convertirse en tu mayor aliado. Escribe eso que tanta rabia te de y añade un mensaje con una gran carga emocional. Algo así como: No es justo que no me hayan elegido. Me cago en la puta.

El miedo

¿Sientes miedo? Siempre que no estés en una situación de peligro real, eso está bien. Significa que tienes delante de ti una increíble oportunidad de crecimiento. ¿La vas a desaprovechar?

El dolor

Todo dolor encierra un gran aprendizaje. Además, el dolor que te provoca tu situación actual es lo que te motiva a cambiarla. Y el dolor que te provoca pensar en esa hipotética situación futura, es lo que te impulsa a hacer todo lo posible por evitarla. Ya lo dijo Tonny Robbins, las dos fuerzas que nos mueven son el placer y el dolor. Y huir del dolor nos mueve más que buscar el placer. Así que canaliza toda esa fuerza en tu favor.

La envidia

¿Te molaría estar donde está esa persona? ¿Suspirarías por tener lo que ella tiene? ¿Te morirías por conseguir lo que ha conseguido? ¿Qué haces que no estás moviendo el culo para conseguirlo? La envidia, bien gestionada, puede ser tu mayor propulsor. Porque sólo envidiamos aquellas cosas que en el fondo sabemos que podríamos lograr.

La sed de venganza

¿Te han jodido? Aprovéchalo. Si quieres saber como canalizar tu sed de venganza en tu favor no te pierdas este fantástico vídeo de Ram Carter: LA VENGANZA ES EL ÉXITO.

La frustración

¿Te jode? Entonces es un buen combustible. La impotencia que te genera una situación sobre la cuál no tienes control puede ser tu mayor bendición. No importa de lo que hablemos. Si no puedes cambiarlo, siempre podrás compensarlo. Hazlo y acabarás agradeciéndolo.

 

Ahora es tu turno. Móntate tus centrales y ponte a quemar combustible cuando quieras motivación. ¿Qué emoción negativa crees que puede convertirse en tu mejor combustible? La que más me inspira a mí es la ira, estoy deseando saber la tuya. ¡No te olvides de dejar un comentario!

4 comentarios

  1. excelente post. Me gustaria que especifiques mejor como utilizar tus miedos para moverte

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