Cómo conseguir resultados extraordinarios de forma automática e inevitable

Cómo conseguir resultados extraordinarios de forma automática e inevitable

SISTEMAS DE PRODUCCIÓN

«Si tuviera ocho horas para cortar un árbol, pasaría siete afilando el hacha» Abraham Lincoln

Aunque no lo creas, pasamos la mayor parte del tiempo en modo automático, haciendo las cosas como estamos acostumbrados. Esto nos permite ahorrar energía, sin embargo, no solemos plantearnos si es la mejor forma de hacerlas. Esto se traduce en que no obtenemos los resultados que deseamos.

Tus sistemas (según mi definición) son todos aquellos procesos con los que produces cualquier tipo de resultados y que llevas a cabo de forma automática. Digamos que eres el resultado de todos los sistemas que has desarrollado a lo largo de tu vida. Mario Luna lo explica perfectamente en este vídeo.

Producir/Sistemas de producción

Esta distinción es fundamental. Estás produciendo cuando estás obteniendo resultados, del tipo que sean, mientras que tu sistema de producción es el proceso por el cual produces estos resultados. La mayoría de la gente se dedica a producir resultados con un sistema «por defecto», cuando si se dedicasen a mejorar el sistema, obtendrían muchos más resultados invirtiendo menos recursos.

Tomando el entrenamiento como ejemplo, cada vez que entrenas, estás produciendo, y cada vez que mejoras tu rutina de entrenamiento, estás trabajando en tu sistema. Imagina dos personas, una escoge una rutina cualquiera y se dedica a seguirla religiosamente y la otra se toma unas semanas para probar con diferentes rutinas y diseñar una que encaje perfectamente con sus objetivos. ¿Cuál de las dos crees que obtendrá mejores resultados a la larga?

Es fundamental pararse un momento a cuestionar los procesos que llevamos a cabo de forma automática para ver cómo podemos optimizarlos y así mejorar nuestros resultados. Eso conlleva dejar un tiempo de producir y centrarse en trabajar tus sistemas de producción, que son los que marcan la diferencia.

Cómo trabajar en tus sistemas

1) Mientras los utilizas para seguir produciendo resultados.

Es como el entrenador que modifica su táctica en pleno partido.

Siempre que estés haciendo algo hazte estas preguntas clave:

  • ¿Cómo puedo obtener mejores resultados invirtiendo menos recursos?
  • ¿Existe una mejor forma de hacerlo?
  • ¿Es esto realmente necesario o está de más?

Si haces tuyas estas preguntas, además de obtener mejores resultados, disfrutarás más del proceso, ya que es mucho más divertido trabajar con un sistema optimizado que con uno deficiente. Pero no te agobies, tomatelo como un juego y evita salir de tu zona de flujo.

2) Dejando de producir por un tiempo.

Es como el entrenador que revisa la táctica y forma de jugar de su equipo entre partido y partido.

Resérvate espacios íntegros en los que te vas a dedicar únicamente a revisar lo que haces y la forma en la que lo haces. Ratos, horas, días e incluso semanas.

Pregúntate qué sistemas necesitas optimizar, cuáles te dan una pereza enorme, cuáles te causan miedo y cuáles ni siquiera has descubierto porque no les has dedicado el tiempo y reflexión que se merecen. Ordénalos en jerarquía según el efecto dominó que provoquen sobre los demás y ponte a ello, uno por uno.

3) Combinando ambos métodos.

Cualquier entrenador que se precie dedicará tiempo a preparar el partido, pero estará dispuesto a modificar la táctica según se desarrolle el juego.

Consejos y claves para kaizenear tus sistemas 

Ten paciencia y dedicación. No dejes que te pueda el ansia de producir resultados. A veces tardarán en llegar. Cuando estés trabajando en tus sistemas, te dará la sensación de que no estás avanzando, de que no estás siendo productivo. No te dejes llevar por ella, es el peor enemigo al que te enfrentas.

Descansa. Cuando estés produciendo, haz descansos en los que te dediques a revisar los sistemas que estés utilizando. Cuando dejas una tarea, tu mente sigue dándole vueltas.

Simplifica. Cada vez que examines cualquier proceso, pregúntate:

  • ¿Cómo lo haría si fuese fácil?
  • ¿Qué pasos son necesarios y cuáles están de más?

Implementa con rapidez. Cuando se te ocurra algún posible cambio en alguno de tus sistemas, ponlo a prueba rápidamente y apunta las conclusiones.

Abúrrete. Las mejores ideas se nos ocurren cuando hacemos actividades automáticas, como cuando recogemos la habitación, nos duchamos o paseamos. Aburrirte te hará revisar tus sistemas aunque no te lo propongas. Escoge sabiamente cuándo aburrirte.

Cuestiónalo todo. No sólo tu forma de hacer las cosas sino también las razones por las que las haces. Nunca dejes de preguntarte qué y cómo podrías mejorar.

Modela lo que funciona. Fíjate en los sistemas que utiliza la gente que ha conseguido lo que tú quieres conseguir y modélalos.

Aplica Pareto. Pregúntate qué 20% de tus sistemas te dan el 80% de los resultados y enfócate en ese 20%.

Rebusca en tu pasado. Recuerda momentos de tu vida en los que conseguiste excelentes resultados en un área y rescata los sistemas que utilizabas.

No te agobies. Ve introduciendo pequeñas mejoras en tus sistemas cada día y céntrate en uno cada vez.

Añade oxígeno a tu agenda. Reserva espacios para la innovación, la creatividad y la experimentación. En este caso, menos es más.

Condiciona a tu subconsciente. Toma conciencia de diálogo interno y desarrolla el hábito de identificar cuando estás produciendo o cuando estás trabajando en tus sistemas.

Advertencia final:

De todos los sistemas, el más importante de todos eres tú, porque estás continuamente produciendo resultados de forma automática. Como si fueses una sierra, afílate constantemente. Para ello, no conozco mejor método que abrazar el Netkaizen, la optimización humana total. También llamada por su creador, Mario Luna, la ciencia de la felicidad.

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@juliokaan