Cómo expandir tu zona de confort y disfrutar haciéndolo

Cómo expandir tu zona de confort y disfrutar haciéndolo

La zona de confort

“Tu vida empieza donde termina tu zona de confort»

Tu zona de confort es ese estado de complacencia que te lleva a no crecer, a no arriesgarte y en definitiva, a no vivir. ¿Quieres vivir sin dejar de respirar? Fácil, permanece en tu zona de confort.

¿Cómo? ¿Que no estás tan mal? Grábate esto a fuego, si no creces, estás muerto. Si no, mira este vídeo del gran Mario Luna: El secreto sagrado del éxito: el principio de la vida.

Y en tu zona de confort lo único que crece es tu mediocridad. Además, cuando no te arriesgas, ya te estás arriesgando. Porque…

«No hay mayor riesgo que no correr ningún riesgo».

Espero haberte convencido ya de la necesidad de expandir constantemente tu zona de confort, de lo contrario, échale un vistazo a este pedazo de vídeo: vídeo genial de motivación

¿Ya estás más motivado? Un momento, espera, alto ahí.

La motivación por sí sola no sirve

Te han hecho creer que para actuar necesitas motivación, pero lamento decirte que la motivación no suele funcionar.

Porque esperar a que la motivación siga contigo cuando salgas de tu zona cómoda es como esperar a que el calor de tu casa te acompañe una vez te expongas al frío del exterior, inútil. Ya puedes pasar todo el tiempo que quieras calentándote en tu casa que el calor que sentías desaparecerá en cuanto pongas un pie fuera de ella. Por muy calentito que estés refugiado en la comodidad de tu casa, al depender de una fuente de calor externa, tan pronto como salgas ese calor desvanecerá por completo. Y es que cuando dejas atrás tu zona cómoda, el calor has de generarlo tú.

Ya sabes pues, no busques la motivación para salir, sal para encontrar la motivación. O mejor aún, créala tú mismo. Pero no nos apresuremos, más adelante te explicaré como hacerlo.

Por lo pronto ya no te sirve la excusa «me falta motivación». Así que estás preparado para pasar al siguiente nivel. Presta atención.

Cómo disfrutar del proceso de salir de tu zona de confort

Los hábitos que generan sufrimiento son poco sostenibles, por lo que si quieres desarrollar el hábito de salir de tu zona de confort a diario, te conviene disfrutar haciéndolo. Sí, suena muy bien, pero, ¿Cómo? Te preguntarás. Muy fácil, como un videojuego.

¿Qué hace a los videojuegos tan adictivos?

1. El reto siempre suele estar más o menos equilibrado con tu nivel de habilidad.

Así, cuando estás en una fase de aprendizaje el reto es muy bajo pero cuando ya dominas el juego el reto sube considerablemente. Esto te permite entrar en un estado que en psicología se conoce como flow, o en español, estado de flujo. Si te interesa profundizar más sobre el tema, el gran Mihály Csíkszentmihályi ha dedicado toda su vida a estudiarlo. Sin embargo, de momento, quédate con ésto:

Reto<habilidad= aburrimiento

Reto>habilidad= estrés

RETO=HABILIDAD= ZONA DE FLUJO

2. La presencia de incentivos estimulantes.

¿Qué sería un buen videojuego sin ningún tipo de incentivo que recompensase tu esfuerzo? En ellos te esfuerzas para conseguir algo, ya sea subir de nivel, conseguir ese logro, a ese personaje, ganar esos puntos o pasarte esa fase. El caso es que los videojuegos de una u otra forma recompensan tu esfuerzo.

Y nosotros vamos a hacer lo mismo. Recapitulando, para disfrutar al salir de tu zona de confort necesitas:

  1. Equilibrar el reto con tu habilidad.
  2. Recompensar tu esfuerzo mediante incentivos.

Para ello vamos a crear el siguiente juego. ¿Te apetece jugar?

Hazlo un juego

Lo único que necesitas para jugar es un papel y un lápiz, o si lo prefieres, cualquier aplicación móvil en la que puedas escribir.

El juego en sí es muy sencillo, pero puedes complicarlo todo lo que quieras. Se trata de hacer desafíos de confort, o en inglés y como a mí me gusta llamarlos, “Confort Challenges” diarios, es decir, de enfrentarte cada día un reto que te haga salir de tu zona de confort. Por supuesto, lo ideal es que los retos que te vayas proponiendo hacer estén alineados con tus objetivos y te permitan acercarte a ellos mientras dejas atrás tu zona cómoda.

Reglas de juego

1. Los retos deben encontrarse en tu zona de flujo, ser específicos y que dependan de ti.

Como ya has aprendido, el reto debe estar en tu zona de flujo, debe estar equilibrado con tu nivel de habilidad. Por eso es tan importante que los diseñes a tu medida. El criterio que tienes que seguir es el siguiente: Si el hacerlo no te supone nada y te resulta demasiado fácil, sube el reto. Y si te cuesta demasiado o te provoca un excesivo estrés y ansiedad, bájalo.

Zona de confort<Zona de flujo<Zona de estrés

La idea es que a medida que vayas superando los desafíos, tu zona de confort se vaya expandiendo, y con ella, tendrás que ir aumentando la dificultad de los retos para que sigan estando en tu zona de flujo, lo que generará una espiral kaizen (de mejora continua).

Además, los desafíos tienen que ser específicos, tienes que tener muy claro lo que tienes que hacer para decir “he cumplido”. No generalices, nada de proponerte cosas como: “Hacer algo que me incomode” o “Probar algo nuevo”. Cuanto más especifiques y concretes, más posibilidades tienes de éxito.

Por último, es necesario que cumplir o no esos retos dependa exclusivamente de ti. Nada ni nadie debería poder impedirlo. Para asegurarte, pregúntate: ¿Tiene que pasar algo externo para que yo pueda cumplir el desafío de confort que me he propuesto? Si la respuesta es no, es que sólo depende de ti.

2. Sigue tu progreso.

Para que el juego funcione, es fundamental que lleves un seguimiento de tu progreso. Así tú mismo podrás evaluar tus propios resultados. Para ello, sólo tienes que escribir cada día la fecha y al lado el desafío de confort que te hayas propuesto realizar ese día, con una marca que indique si lo has hecho o no. Es fundamental que hagas esto con antelación, para cuando te despiertes tienes que tener ya escrito el reto al que te vas a enfrentar ese día. No obstante, si a lo largo del día se te presenta ante ti una oportunidad genial para salir de tu zona de confort, no la desperdicies. Aprovéchala y más tarde si te parece lo añades a tu lista de desafíos de confort superados.

Además, te conviene crear un apartado en el que puedas escribir las ideas de desafíos que se te vayan ocurriendo, aunque éstos todavía se salgan mucho de tu zona de flujo. Si te incomoda, escríbelo. Si sigues las reglas del juego te sorprenderá cómo algo que ahora te parece impensable en un tiempo te puede parecer incluso fácil. Todo esto puedes hacerlo fácilmente con una agenda o con cualquier aplicación móvil.

Revisa de vez en cuando los desafíos que has ido superando, hacer esto elevará tu autoestima y te motivará para seguir en camino. Lo ideal es que además, cada cierto tiempo, (cada una o dos semanas o incluso cada mes, según tus preferencias) hagas un balance de tus resultados y veas qué puedes mejorar.

3. Ponte incentivos

Ya sabes lo básico para empezar a jugar, pero falta una cosa muy importante, los incentivos. Para generar adherencia, tu esfuerzo debe verse recompensado. En esta parte puedes ser lo creativo que quieras, pero si de momento no se te ocurre nada mejor, te recomiendo que empieces con los incentivos más básicos, los puntos.

¿Qué criterio tomar para puntuarte? Muy sencillo, a mayor dificultad, mayor mérito. O sea que, cuanto más te cueste hacerlo, más puntos te mereces. Lo suyo es que cuando te pongas un desafío, definas también los puntos que ganarás si lo cumples. Y cada día que no cumplas o que no te pongas ningún desafío, te restas un punto. Si esto ocurre varios días seguidos, cada día te restas el doble que el anterior. No obstante, un poco más tarde te daré claves para evitar que tengas que hacerlo.

También puedes utilizar niveles, estableciendo el número de puntos que necesitas para alcanzarlos. Otra genial forma de incentivarte es premiándote cuando completes los desafíos, acumules una determinada cantidad de puntos o subas de nivel, siendo recomendable que ajustes la magnitud del premio para que sea proporcional a tu mérito. ¿Llevas tiempo queriendo darte algún capricho? Gánatelo 😉

Éstas solo son algunas ideas, lo importante es que tengas algún tipo de incentivo para seguir completando los desafíos y no dejar de jugar. Los límites los pone tu imaginación, sin embargo, te recomiendo que no pierdas mucho tiempo en esta parte, empieza por lo más sencillo y ve kaizeneando tu sistema de incentivos sobre la marcha.

Claves para afrontar con éxito los desafíos

Olvida tu ego

Tu ego es ese lado tuyo que a veces se disfraza de autoestima, pero que en realidad está vacío y hueco. Es esa parte de ti que se valida exteriormente y que no va a permitir que te expongas ni que hagas cosas nuevas, por lo que es el mayor enemigo del crecimiento y del aprendizaje.

Así que si tienes pensado salir de tu zona cómoda, a tu ego tendrás que dejártelo dentro, pues está demasiado preocupado por lo que puedan pensar otros de ti y a la mínima que te expongas te va a hacer sentir que estás haciendo el ridículo. Entre tú y yo, lo único ridículo es alimentar tu sentido del ridículo y la única persona ante la que te debería importar quedar mal es ante ti. No caigas en su trampa, pues el ego no te protege a ti, se protege a él.

¿La mejor forma para aturdirlo? Sacarlo fuera y dejar que te lo pisoteen, exponiéndote a situaciones en las que puedas sentir vergüenza o incomodidad, al rechazo o al ridículo. ¿Y qué mejor forma de hacerlo que mediante Confort Challenges?

Entrena tu fuerza de voluntad

Tu fuerza de voluntad es como un músculo, un músculo que crece cada vez que te enfrentas a desafíos y que cada vez que evitas el reto y optas por el camino fácil, se atrofia. Si has tenido una vida relativamente fácil o no lo has entrenado deliberadamente, lo más seguro es que tu fuerza de voluntad sea bastante débil.

Otra razón más para ir aumentando progresivamente la dificultad de tus desafíos. ¿O acaso esperas apuntarte al gimnasio y al día siguiente poder levantar 100 kilos? Pues lo mismo ocurre con el músculo de tu voluntad, si no lo has entrenado, al principio tendrá muy poca fuerza y podrás levantar muy poco peso.

Así que se humilde y no quieras levantar más peso del que puedes soportar. No te pongas desafíos que sabes de sobra que no vas a cumplir. Pero no te vayas al otro extremo, pues para que un músculo crezca, hay que aplicarle estrés, así tampoco te pongas desafíos que no te supongan nada. Para que sea efectivo, te tiene que costar.

Si no estás acostumbrado a entrenar tu fuerza de voluntad o si te enfrentas a desafíos que te supongan más esfuerzo de lo habitual, puede que a menudo sufras las llamadas agujetas emocionales. Eso es buena señal, pues es tras la rotura de sus fibras cuando el músculo crece, y es tras las agujetas emocionales cuando tu fuerza de voluntad se fortalece.

Preactúa

La realidad es que en la mayoría de casos no te va apetecer salir de tu zona de confort. Además, tu subconsciente no va a permitir que hagas ciertas cosas a menos que no le quede otra opción. Por eso cobra tanta importancia este punto.

Preactuar consiste en que hacer lo que te has propuesto hacer te resulte inevitable, diseñando previamente un entorno que te impulse a tomar acción y que haga que dar ese paso te resulte más fácil que no darlo. Crea estrategias que te «obliguen» o te induzcan a hacer lo que te has propuesto aunque no te apetezca.

Miéntete

Tienes permiso para mentirte. Pero sólo para hacerlo de forma que te potencie. Miéntete para actuar, no para no hacer nada. No se trata de ver lo imposible como posible, sino de ver lo difícil como fácil.

A la hora de salir de tu zona cómoda lo más difícil es cruzar la puerta que te separa del exterior, así que si eres capaz de hacerlo te costará mucho menos seguir adelante. Da el primer paso y tu mente subconsciente movilizará todas sus fuerzas en tu ayuda. Vencer la inercia es lo más difícil, así que si es necesario miéntete para hacerlo.

Practica la visualización y el ensayo mental

Visualízate en primera persona superando ese desafío de confort que te has propuesto realizar, cuanto más vívido lo hagas, más poderoso será el efecto que tenga sobre tu mente subconsciente.

Pero no te limites a visualizar el resultado que deseas, vive en tu mente todo el proceso imaginándote todos los posibles escenarios que puedan darse y cómo podrías reaccionar ante ellos.

Visualización negativa

Todo miedo es inconsciente y su función última es la supervivencia. Así que si te da miedo hacerlo pregúntate: ¿Es potencialmente mortal? Si es así, por favor no lo hagas. Pero si no lo es, lo siguiente que deberías preguntarte es: Si lo hago, ¿Qué es lo peor que puede pasar? Y después, ¿Qué puedo hacer para recuperarme y minimizar los efectos negativos?

Este ejercicio te dará perspectiva y te ayudará a diferenciar entre riesgo percibido y riesgo real. En esta fantástica charla TED Tim Ferris explica su método para superar cualquier miedo: Why you should define your fears instead of your goals | Tim Ferriss

¿Te ha gustado mi método? ¿Lo vas a probar? Házmelo saber en los comentarios.

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