Cómo hacer que 2019 sea tu mejor año

Cómo hacer que 2019 sea tu mejor año

Cómo hacer que 2019 sea el mejor año de tu vida

Comienza un año nuevo y millones de personas comienzan a lanzar al vuelo sus propósitos para este 2019, de los cuales la mayoría desaparecen a las primeras semanas.

Y es que, a pesar de que sea algo simbólico, el comienzo de un nuevo año aumenta nuestra motivación. Por eso he decidido escribir este artículo, para que tanto yo, que estoy escribiendo esto, como tú, que lo estás leyendo, hagamos de este año nuestro mejor año.

Sin embargo, para conseguirlo primero deberás poder responder a la pregunta más importante: ¿Cómo tiene que ser tu 2019 para que sea tu mejor año?

Porque la gente que se queja de haber tenido un año de mierda es la misma que ni siquiera se planteó que quería de él. No seas uno de ellos y no te saltes el paso número uno.

1) Define tu visión: ¿Cómo quieres que sea tu 2019?

En efecto, si de verdad quieres tener un año inolvidable vas a tener que tomarte un tiempo para pensar y escribir qué sería para ti un año inolvidable. Así que coge papel y lápiz, o en su defecto, cualquier aplicación o programa en el que puedas escribir.

Bueno, te dejo leerte el artículo primero, pero sólo por que estás en mi blog.

Hazlo cuando quieras, pero responde a la pregunta. Escribe lo que te gustaría vivir, tener, experimentar, sentir, disfrutar, hacer y conseguir en este 2019. No escribas 3 líneas, pero tampoco me hagas un trabajo de fin de grado.

Esta es la parte más emocional y creativa. Así que imagina, fantasea, ilusiónate y emociónate todo lo que quieras. De momento no te preocupes por cómo vas a hacer realidad esa visión. Pero por favor, no escribas cosas que no dependen de ti como que te toque la lotería o que tu equipo de fútbol favorito gane la Champions este año.

No quiero insultar a tu creatividad, pero quizá estas preguntas te ayuden a definir tu visión para este nuevo año:

  • ¿Qué tiene que pasar para que 2019 sea tu mejor año?
  • ¿Cómo te gustaría que cambiase tu vida?
  • ¿Qué cosas te gustaría hacer, experimentar y conseguir?
  • ¿Qué te gustaría sentir?
  • ¿Cómo te gustaría mejorar? ¿Qué habilidades te gustaría desarrollar?

Imagina que 2019 está a punto de acabar y que ha sido el mejor año de tu vida. ¿Cómo ha sido? ¿Qué cosas has hecho? ¿Qué experiencias has vivido? ¿De qué forma has mejorado? ¿Qué has conseguido?  ¿Qué tipo de personas has conocido? Naturalmente, sólo te acordarías de lo mejor. Eso es lo que tienes que apuntar.

Cuando al leerlo se te ponga dura o mojes tu ropa interior (literal o metafóricamente), te entren ganas de comerte el mundo y de ponerte ya mismo a construir ese año de ensueño, estás preparado para pasar al siguiente paso.

2) Define metas, hábitos y valores: ¿Qué puedes hacer para que 2019 sea tu mejor año?

Bien, ya sabes lo que quieres. Ahora es el momento de decidir si estás dispuesto a pagar el precio para lograrlo. Y no, la vida no hace rebajas después de reyes.

En este paso tienes que coger tu visión y preguntarte qué puedes hacer para alcanzarla. Es decir, tienes que transformar tus sueños en metas. Para ello, tendrás que hacerte 3 preguntas clave:

1) ¿Qué objetivos te permitirían cumplir tu visión?

Éstos deben estimularte, ilusionarte y motivarte lo suficiente, así que puedes permitirte no ser demasiado realista. También deben de ser específicos, medibles y deben estar cerca de tu centro de influencia (deben depender de ti).

2) ¿Qué hábitos tendrías que desarrollar?

La diferencia entre o objetivos y hábitos es bien simple. Los objetivos implican alcanzar ciertos resultados mientras que los hábitos incorporar ciertos comportamientos o acciones a tu día a día.

Una vez los tengas (sí, tendrás que escribirlos), deberás escribir a su lado el precio que tendrás que pagar para conseguir ese objetivo o desarrollar ese hábito (esfuerzo, disciplina, tiempo, coraje, dinero, coste de oportunidad, energía…) y decidir si estás o no dispuesto a pagarlo. Si no lo estás, elimínalo de la lista, pues significa que no lo quieres lo suficiente y que, por tanto, no lo vas a conseguir.

3) ¿Qué valores tendrías que abrazar?

Tus valores son los principios que guían tu comportamiento, lo que es importante para ti, las cualidades que te gustaría desarrollar. Son lo que define a la persona en la que te quieres convertir. Y para conseguir crear ese año y esa vida de ensueño, tendrás que abrazar ciertos valores.

Escoge 10 y escríbelos de mayor a menor importancia, comprometiéndote a ser conguente con ellos. Por ejemplo, quizá el valor que más vas a necesitar abrazar es el esfuerzo, la disciplina, la valentía o la determinación. Y lo normal es que vayan evolucionando a medida que va avanzando el año, así que revísalos a menudo.

3) Elabora un plan: ¿Cómo vas a hacer que este 2019 sea tu mejor año?

En esta parte tienes que desarrollar estrategias y sistemas para conseguir las metas y desarrollar los hábitos que te has propuesto.

Pero, antes de nada, tendrás que simplificar tus objetivos y hábitos y establecer prioridades. Si quieres desarrollar muchos hábitos o conseguir muchas metas a la vez, lo más seguro es que acabes sin conseguir nada. Así que establece prioridades. De todos tus objetivos, ¿Cuál es el más importante en este momento? Y de todos los hábitos que quieres desarrollar, ¿Cuál va a tener un mayor impacto positivo sobre tu vida? Esto no quiere decir que vayas a olvidarte de todos los demás, pero sí que te vas a centrar únicamente en el que has escogido.

Puede que para cumplir algunos aspectos de tu visión sólo tengas que ser constante y seguir el sistema que ya estás utilizando o no perder los hábitos que ya has desarrollado.

Por ejemplo, pon que uno de tus propósitos de año nuevo es mejorar tu forma física, pero ya has desarrollado los hábitos y sistemas necesarios para conseguirlo, por lo que sólo tienes que seguir haciendo lo que ya estás haciendo y será cuestión de tiempo que logres tu objetivo.

En esos casos, no le prestarás atención a esos propósitos o aspectos de tu visión a menos que tu sistema deje de funcionar o que tus hábitos se tambaleen. Vamos, que a menos que empezaras a pelarte el gimnasio o a saltarte la dieta sistemáticamente, no vas a prestarle demasiada atención a ese objetivo.

Haz lo mismo con aquellos objetivos que no requieren una acción inmediata porque los vas a dejar para más adelante o porque todavía no puedes centrarte en ellos.

Según lo explicado, divide tus metas en 3 grupos:

  1. Prioritarias: Este grupo debe contener como máximo 3 metas y deben estar ordenadas en orden de prioridad. Deberás centrarte sobre todo en la primera, aunque podrás perseguir más de una a la vez si resultan compatibles.
  2. No prioritarias: Aquí deben estar todas esas metas que no requieran una acción inmediata porque las vas a dejar para más adelante o porque no son tan prioritarias como las del primer grupo.
  3. En proceso: En este grupo deben estar todas esas metas que no requieren tu atención porque sólo es cuestión de tiempo y constancia que las alcances.

Esta clasificación no sólo es útil al principio, sino que también lo es para diseñar tu estrategia mensual, semanal y diaria. Es decir, que puedes ir cambiando tus objetivos de listas cada día si así lo deseas.

Los hábitos que tengas que desarrollar, divídelos también en 3 listas:

  1. Mantenimiento: Aquellos hábitos que ya hayas desarrollado y que por tanto solo tengas que mantener. Si pierdes alguno, tendrás que pasarlo a la siguiente lista.
  2. Construcción: El hábito más importante que quieras desarrollar. Cuando lo hayas conseguido (por ejemplo, cuando lleves un mes cumpliéndolo, aunque el tiempo depende del tipo de hábito), pásalo a la lista de mantenimiento.
  3. Espera: Aquellos hábitos que quieras desarrollar pero que no son tan importantes o prioritarios como el que está en la lista de construcción. Cuando pases el hábito de la lista de construcción a la de mantenimiento, elige el hábito más importante o prioritario de esta lista para que ocupe su lugar.

Además de metas y hábitos, también puedes crear otra lista para todas esas cosas que podrías hacer y que podrían ayudarte a cumplir tu visión o a hacer que tu año mole más, pero que no te encajen en ninguno de los grupos anteriores. Aquí puedes apuntar todo lo que se te ocurra, pero no le prestarás demasiada atención a menos que quieras añadir alguna a una de tus otras listas.

Una vez hecho esto, toca enfocarse únicamente en aquello que hemos elegido, y desarrollar estrategias que maximizen nuestras probabilidades de éxito. Lo primero es acercar esos objetivos y hábitos en el tiempo y preguntarse:

¿Qué puedo hacer este mes para acercarme a mi visión?

Escoge tus 3 metas prioritarias y acércalas en el tiempo. Es decir, como tus metas van a ser medibles, define 3 objetivos a los que quieres llegar este mes.

Mejor empezar con poco e ir aumentando cada mes que empezar el año con todos tus objetivos mensuales incumplidos. Aunque, entre tú y yo, también puedes optar por la estrategia opuesta, es decir, apuntar hacia las estrellas y quedarte en la luna. Porque, al fin y al cabo, los objetivos son un medio para construir tu visión, no un fin en sí mismo. Así que puedes tener más éxito siendo ambicioso y quedándote cerca de tus objetivos que cumpliendo todos tus objetivos si te resultan demasiado fáciles. Elige la estrategia que prefieras, o combina las dos.

Dependiendo de la naturaleza de tus objetivos, puedes optar por centrarte en uno y luego pasar al siguiente o por perseguir varios a la vez.

En cuanto a los hábitos, escoge el más importante o prioritario. El que deberías tener en la lista de construcción. Cuando lo construyas, escoge otro.

Luego, también puedes hacer una lista con todas las cosas que puedas (o quieras) hacer este mes para acercarte a tu visión o simplemente para hacer que tu vida te mole más. Si estas cosas te acercan a tus objetivos, mucho mejor.

Una vez que hayas definido los objetivos que quieres lograr y el hábito o los hábitos que quieres desarrollar este mes, la pregunta más poderosa que puedes hacerte es:

¿Cómo puedo hacer que conseguir este objetivo o desarrollar este hábito se convierta en algo inevitable?

Háztela, y apunta todo lo que se te ocurra. Luego, diseña una estrategia provisional para lograrlo y ve mejorándola mientras la implementas. Si te cuesta responder a esta pregunta, no te preocupes. En este blog encontrarás ideas y herramientas de sobra para hacerlo.

 

4 comentarios

  1. Candido de Oliveira dice:

    Que crack! Un buen articulo para hacer de mi 2019 mi mejor año.

    La importancia de tener un plan, una visión, metas y valores está subestimada. Pero una vez con un buen plan y kaizen se logra maravillas.

    Yo en particular me fijo 3 objetivos anuales.

    Un abrazo genio!

  2. Rudolf dice:

    Hola Julio,

    me gusta mucho este artículo, muchas gracias por escribirlo, creo que tienes un nuevo lector 🙂

    R.

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