Cómo convertir tu diálogo interno en tu mayor aliado

Cómo convertir tu diálogo interno en tu mayor aliado

 «La calidad de tu vida es la calidad de tu comunicación, con los demás y contigo mismo.»  Tonny Robbins

Imagina tener siempre a una voz que te motive a actuar, que te recuerde constantemente que eres capaz de todo, que te impulse a mejorar y que te obligue a quererte de verdad. Te presento al que puede convertirse en tu mayor aliado, tu diálogo interno. Un diálogo interno potenciador es una de las mejores herramientas para adquirir mayor control sobre tu subconsciente, y por ende, sobre tu vida.

Para desarrollarlo puedes seguir los siguientes pasos:

Pasos para sacar a la luz y transformar tu diálogo interno

Paso 1. Cobra conciencia de él.

La buena noticia es que no tienes que empezar de cero. Todos lo tenemos, y aunque algunas veces somos conscientes de él, la mayoría del tiempo tiene lugar a nivel inconsciente. A este nivel, todo sucede mucho más rápido y sólo algunos pensamientos llegan a tu conciencia. Lo primero que tienes que hacer es prestar atención a este diálogo interno y volverte consciente de él. Es decir, tratar de escuchar y de entender lo que te dice tu mente.

Para acelerar este proceso puedes inventarte una señal o un mantra que te haga acordarte de que debes prestar atención a tu diálogo interno. Por ejemplo, un chasquido de dedos, un gesto característico tuyo o una palabra o frase corta como «atento», «diálogo interno» o «escucha».

Paso 2. Toma el control.

Una vez lo has pasado al plano consciente, ya puedes empezar a darle forma. ¿Cómo? Hablándote, ya sea en tu mente, en voz baja, o si estás sólo, en voz alta, pero filtrando cada palabra que te dices para que te potencie. Otra forma de ganar mayor control sobre tu diálogo interno es escribir un diario, plasmar en un papel tus pensamientos te permitirá detectar aquellos términos y tonos en los que piensas, a la vez que ganas un mayor dominio sobre ellos.

Detecta cada vez que te pones excusas o te autolimitas y conviértelas en razones y motivos. Adquiere el hábito de identificar cuando te autosaboteas inconscientemente.

Paso 3. Háblate cada día.

Desarrollar un diálogo interno potenciador no es algo que se consiga desde la noche a la mañana, requiere entrenamiento. Tienes que automatizarlo, que convertirlo en un hábito. Y cada vez que te esfuerces por hablarte de manera potenciadora, estarás más cerca de hacerlo.

Si quieres saber el método concreto que utilizo para formar hábitos, échale un vistazo a este artículo: Resumen del libro “Superpoderes del éxito para gente normal”

Como es un hábito difícil de medir, te recomiendo hasta que logres construirlo utilices una app que te sirva para llevar la cuenta de las veces que conscientemente lo has trabajado cada día (Por ejemplo, si le dedicas 5 minutos seguidos o te acuerdas varias veces en un rato te cuentas 1 punto). Elige un número de puntos para poder marcar cada día el hábito como completado y aumentándolo cuando te parezca poco. Por ejemplo, puedes empezar con 2 o 3 e ir aumentándolo poco a poco hasta llegar a 10, y cuando llegues tratar de mantenerte ahí. No obstante, el número dependerá de lo que tengas que hacer para marcarlo. Yo, como ya tengo el hábito bastante interiorizado, lo he quedado en 3 para no tener que estar todo el día dándole al botón ;). Haciendo esto puedes medir tu progreso y darle un incentivo adicional. ¡A ver cuántos puntos consigues hoy!

Claves para desarrollar un diálogo interno potenciador

“Dime cómo te hablas, y te diré quién eres”

Presta atención a las preguntas que te haces 

Pensar consiste en hacerte y responderte preguntas, y si aprendes a hacerte las preguntas adecuadas, es cuestión de tiempo que tu mente te premie con las respuestas que necesitas. Pregúntate sobre cosas importantes y que dependan de ti.

Algunos ejemplos:

  • ¿Qué puedo aprender de esto? ¿Cómo puedo tomar ventaja de esta situación?
  • ¿Cómo puedo hacer mi trabajo más estimulante?
  • ¿Qué interpretación es la que más me potencia?
  • ¿Cómo puedo mejorar mis sistemas? (He dedicado un artículo entero a responder a esta pregunta, yo que tú le echaría un vistazo 😉 Cómo conseguir resultados extraordinarios de forma automática e inevitable)

Usa la brújula

Esta herramienta la descubrí en el libro Psicología del Éxito, y aunque no deja de ser una extensión del punto anterior, es tan crucial que se merece un punto aparte. Pregúntate constantemente:

  • Este hábito, acción, persona, alimento, entorno, actividad…¿Me acerca a mis metas o me aleja de ellas? ¿Es potenciador o limitante? ¿Me construye o me destruye? ¿Me da poder o me lo quita?
  • ¿En qué estaría empleando mi tiempo, energía y atención AHORA si me quisiera con toda mi alma? Haz de esta pregunta tu brújula y úsala constantemente.

Apuesta por ti

No dudes de ti mismo, si te dices cosas como “bueno, he hecho lo que he podido”, “ya no hay nada que hacer”, “mañana será igual que hoy”, “es imposible”, o “nunca lo haré”, estás programándote para el fracaso. Cambia radicalmente el mensaje.

No te hables, conmuévete.

No trates de convencerte desde la lógica, sino de la emoción. Lo importante no es lo que te dices, sino la forma en la que te lo dices y sobre todo, las sensaciones que te provocas cuando te lo dices. Porque tu mente inconsciente no se toma en serio las palabras, y cuando está más receptiva es cuando estás experimentando emociones intensas. Lo más importante, de lejos, es el tono y la emoción con los que te hablas.

Sé tu coach 

Conócete a ti mismo para construir tu mejor mismo. Tú sabes mejor que nadie qué cosas más te motivan e inspiran. Hablate como si fueras tu coach cuya misión es despertar todo tu potencial. A veces te tocará ser comprensivo contigo mismo y otras veces darte caña, no dudes en hacerlo.

Ten cuidado con las palabras que usas

Palabras como “no”, “ni”, “sin” o “dejar de” apenas tienen significado para tu mente subconsciente, e incluso a veces provocan el efecto contrario al deseado. Eso ocurre con frases como “no te pongas nervioso”, “deja de gritar” o “no la cagues”. No pienses en un elefante rosa ni en un móvil cayéndose al suelo ;).

Créetelo 

Convéncete a ti mismo de que eres capaz de todo. Elimina expresiones como “me gustaría”, “lo intentaré” o “haré lo que pueda” y cámbialas por otras como “puedo hacerlo”, “puedo con todo” o “voy a hacerlo”. El objetivo no es que te sepas capaz de todo, es que te sientas capaz de todo. No es saber que te puedes comer el mundo, es sentir que te lo vas a comer.

Mejor que ayer, peor que mañana 

En tu mente siempre eres mejor que ayer, pero siempre te queda mucho por mejorar. Kaizen en estado puro. «Hoy mejor que ayer, mañana mejor que hoy»

Cuida de tu fisiología

No sólo has de hacer que tus pensamientos estén en sintonía con la frecuencia ganadora, también has de prestar atención a tu fisiología. Aunque nadie te vea, cuídala. Mediante la propiocepción, a tu mente inconsciente no se le pasa ni un detalle de tu cuerpo y de lo que haces con él. Nada de hombros caídos ni de espaldas encorvadas. Respira profunda y relajadamente, destensa los músculos de tu cara, muévete con aplomo y adopta los gestos de una persona que se encuentra a gusto. Y si en lugar de relajado, deseas sentirte activo y emprendedor, empieza a moverte con decisión, acelera el ritmo, respira enérgicamente y da una palmada.

Si quieres experimentar un estado emocional, empieza a actuar como si ya lo estuvieras experimentando. Porque al igual que ciertas emociones nos llevan a realizar ciertas acciones, ciertas acciones nos llevan a realizar ciertas emociones.

Diálogo externo 

Quizás tu subconsciente no se tome demasiado en serio las palabras que te dices, pero sí las que les dices a los demás. Presta atención a las expresiones que usas cuando tratas con otras personas. Recuerda que lo que le dices a esa persona también te lo estás diciendo a ti mismo. Así que mucho cuidado con el humor autodegradante. No digas nada de ti que no quieras que sea verdad. No tiene el mismo efecto decirte a ti mismo que vas a apuntarte al gimnasio que decírselo a todos tus amigos. Aprovéchate del poder del compromiso público.

Coge al toro por los cuernos

Resérvate la verdad sin adornos, aunque duela. A menudo, la verdad va a motivarte más que mentirte como un bellaco. Coge al toro por los cuernos, no le des la espalda. Si tienes un miedo o un tormento, no lo ocultes, verbalízalo, la expresión es el medicamento. Lo que no puede ser expresado, necesita urgentemente ser expresado.

Aclárate

También puedes utilizar esta poderosa herramienta para verbalizar tus pensamientos, organizar tus ideas y tomar las mejores decisiones.

Agradece 

Todo eso que das por hecho, no tiene por qué estar ahí. Agradece lo que tienes mientras persigues lo que quieres.

Recuérdate que vas a morir

No hay garantías de que vaya a haber un mañana, Recordarte todos los días que vas a morir puede ser la mayor motivación para vivir la vida que quieres y dejar de posponer aquello que sabes que deberías hacer. Crea un sentido de urgencia, no sabes hasta cuándo vas a estar aquí. Si estás vivo, haz algo al respecto.

Diviértete

Los hábitos que generan sufrimiento son poco sostenibles. Invoca toda tu creatividad a la hora de hablarte, utiliza diferentes voces, adopta papeles, tómatelo como un juego y pásatelo bien.

 

Ya que esa voz interior va acompañarte durante toda tu vida, debes aprender a escucharla, entenderla, tomar control sobre ella, darle forma y por qué no, convertirla en el mayor de tus aliados.

Según Mario Luna, los hábitos son trenes, y no los tienes, te subes a ellos. Y cada uno te lleva un destino diferente. ¿Te subes conmigo al tren del diálogo interno?

Tu opinión me importa, ¡no te vayas de aquí sin dejar un comentario!