Episodio 5: Conviértete en el dueño de tu destino

Para los comprometidos con desarrollar su potencial y tener un impacto positivo en el mundo

Episodio 5: Conviértete en el dueño de tu destino

Una devastadora epidemia reina en nuestra especie. Ataca directamente a nuestras emociones, e indirectamente a nuestras acciones, éxito y felicidad. A menos que hayas tomado cartas en el asunto, es muy probable que tú también estés afectado por ella. ¿A qué esperas para descubrirla?

Conviértete en el dueño de tu destino

Una devastadora epidemia reina en nuestra especie. Ataca directamente a nuestras emociones, e indirectamente a nuestras acciones, éxito y felicidad. Se hace llamar locus de control externo.

A menos que hayas tomado cartas en el asunto, es muy probable que tú también estés afectado por ella. ¿La buena noticia? Tiene fácil diagnóstico.

¿Tus emociones se ven a menudo afectadas por acontecimientos externos que no dependen de ti?

Es decir, ¿te vinculas emocionalmente con los resultados de tu equipo de fútbol favorito? ¿Te sientes abatido cuando la persona que te gusta te rechaza o pasa de ti? ¿Esperas que algún día te toque la lotería? ¿Te frustras cuando tu jefe te infravalora? ¿Te cabreas cuando hace mal tiempo y no puedes salir? ¿Pasas demasiado tiempo viendo noticias que no te aportan nada o discutiendo acaloradamente sobre qué partido político debería ganar las elecciones? ¿Te sientes inferior cuando te comparas con alguien mejor que tú en algún aspecto? ¿Te pones hecho una furia cuando tu ordenador te da problemas?

Son sólo algunos de los síntomas de esta grave epidemia. ¿El tratamiento? Forjarte un locus de control cada vez más interno.

Deja de vincularte emocionalmente con cosas que en absoluto dependen de ti. Y empieza a hacerlo con aquellas que se encuentran en tu área de influencia. ¿Que cómo lo consigues? Fácil. Deja de dilapidar recursos en ello.

Decide que no vas a invertir ni un segundo más de tu preciado tiempo, ni un céntimo más, ni un fragmento más de tu pensamiento y ni una caloría más en cosas que no dependen de ti. Y que vas a emplear todos esos recursos en cosas sobre las que sí puedas influir.

Así que tatúate esto: Si no depende de ti, no existe. Quizá no haga falta ser tan radical, pero… ¿Acaso no quieres convertirte en el dueño de tu destino? Porque centrarte en lo que controlas y olvidarte de lo que no controlas es la única forma de conseguirlo. Cosas como qué alimentos introduces en tu cuerpo, qué contenido introduces en tu mente, con quién te relacionas, cómo vas a enfocar tu carrera profesional o qué quieres y qué estás dispuesto a hacer para conseguirlo. Todas ellas están bajo tu control y responsabilidad.

¿Que otra persona no reacciona como te gustaría? Céntrate en cómo reaccionas tú ante su reacción. ¿Lo que opinen otros de ti o de tus acciones? No es asunto tuyo. Sitúa el peso de tus emociones en lo que tú haces, no en lo que hacen o dicen otras personas. Porque nadie tiene más poder sobre ti del que tú le das. Así que no permitas que nadie decida por ti lo que es importante. Coge los mandos, asume tu responsabilidad.

Y deja de juzgarte por los resultados que obtengas y empieza a hacerlo por tus acciones, que sí están bajo tu control. Enamórate más de lo que haces y lo que creas, y menos de lo que obtienes. Porque puedes hacer las cosas bien y que te salgan mal. Y puedes hacerlas mal y que te salgan bien. Pero tú solo te vas a sentir orgulloso en el primer caso. Porque no vas a juzgarte por factores externos que escapan a tu influencia. Recuérdalo siempre: de los resultados se extraen lecciones, no emociones.

No nos vamos a engañar, hay muchas variables que no controlas y que influyen en la ecuación. Pero tú no te vas a centrar en ellas. Te vas a enfocar únicamente en aquellas sobre las que puedas influir, ignorando las demás.

Todo aquello que escape de tu control, acéptalo estoicamente. ¿Quiere decir que te resignes ante ello? ¡No! No confundas aceptación con resignación, porque la resignación se caracteriza por la falta de aceptación.

Por supuesto, desarrollar un locus de control interno no es algo que vayas a lograr en un día. Te va a seguir afectando cómo reaccionen los demás, al menos de momento. Pero hay algo que sí puedes conseguir ya mismo: ponerte manos a la obra. Reforzarlo como si no hubiese un mañana. Como te vas a juzgar por lo que hagas y no por tus resultados, con eso puedes estar satisfecho.

Entonces, ¿qué vas a hacer? ¿Vas a convertirte en un esclavo de tus circuntancias? ¿O vas a tomar control sobre tu destino y ser tú el que las altere?

No puedes decidir qué cartas te da la vida, pero sí como vas a jugarlas.

Música:

Intro: “New Theme 2”: http://audionautix.com

Final: “GREY SNOW” by Josh Woodward. Free download: https://www.joshwoodward.com

 

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