Episodio 12: Júzgame

Para los comprometidos con desarrollar su potencial y tener un impacto positivo en el mundo

Episodio 12: Júzgame

¿Te preocupa demasiado lo que piensen o digan los demás de ti? Venimos cableados para que el juicio ajeno nos afecte más de lo que debería, limitando así nuestra vida y nuestras acciones. Descubre por qué no debes evitar que te juzguen los demás y qué puedes hacer para que deje de afectarte.

El juicio ajeno

¿Quieres evitar que te juzgen?

Sé uno más del rebaño y ni se te ocurra destacar en nada. Actúa siempre como los demás esperan que lo hagas y no te desvíes de la mediocridad. Jamás expreses tus opiniones o contradigas a nadie. Nunca te desvíes del camino que te marcan desde fuera. En definitiva, no digas nada, no hagas nada, no seas nada.

Pero, ¿Por qué narices quieres que te juzguen? El juicio ajeno no te afecta en absoluto. Es algo que se sale completamente no sólo de tu área de influencia, sino también de tu área de conocimiento. No puedes saber cómo te juzgan otras personas. Así que cada vez que permites que tus acciones o emociones se vean alteradas por lo que puedan pensar o decir otros de ti, refuerzas un locus de control externo.

Y créeme, es una de las peores cosas que puedes hacer. Para ser claros, lo que piensen o dejen de pensar otras personas de ti o de lo que hagas o dejes de hacer, no es asunto tuyo. Es cosa suya. Libérate ya mismo de esa carga. Ábrete totalmente y deja que todo aquel que quiera te pueda juzgar. Lo hagan o no, no te afectará para nada. No sabes la libertad que puede darte adoptar esta actitud.

Por supuesto, a tu ego no le va a hacer ninguna gracia. Va a hacer todo lo posible para que no te abras y te recordará en todo momento que te están juzgando. Pero ya sabes que no tienes hacerle caso. Escúchale y dile: Vale, que me juzgen. Tienen derecho a ello. No hay ningún problema. Al principio seguirá suministrándote las emociones, y muchas veces te ganará la batalla. Pero si persistes y no te dejas llevar por él, acabarás ganando la guerra.

En esos momentos, debes saber ponerte en la piel de la otra u otras personas. Imagina que eres tú la persona que te está juzgándo. Ponte en su lugar. Verás como cambia radicalmente tu perspectiva de la situación y tu ego pasa a un segundo plano. Te darás cuenta de que si fueses la otra persona, apenas te importaría lo que otro hiciese o dejase de hacer. Recuerda esas veces que alguien ha salido muy mal parado en tu juicio. ¿Le ha afectado eso de alguna manera?

Cambia de actitud. En vez de evitar que te puedan juzgar, aprende a disfrutar exponiéndote a ello. Hasta que se convierta en un clamor: júzgame. Porque tu problema no es que te juzguen demasiado, sino que no te juzgan lo suficiente. Quizá tu ego acabe cogiéndole el gusto a dejar que otros piensen en ti y te juzguen. Mientras que eso te permita vivir tu vida sin limitaciones, no hay ningún problema.

No obstante, el objetivo es que dejes de oponer resistencia, y que deje de limitarte. Actúa como mejor te parezca y deja a los demás que te juzgen. Al igual que tú les puedes jugar a ellos, ellos te pueden juzgar a ti. Y eso está bien.

Así pues, si quieres hacer algo, hazlo. Y si quieres decir algo, dilo. Te vea quien te vea, te oiga quien te oiga. Que te juzgen si quieren por ello, eso no cambia nada en absoluto. Que te juzgen por tus acciones, por tus pensamientos, por tus creencias, por tus gustos, por tus valores, por tus objetivos, por tus posesiones… No les prives de la oportunidad de seguir tu ejemplo. Deja de ver los juicios ajenos como un peligro y empieza a verlos como una manera de hacerte más grande, y sobre todo, de hacer a tu ego más pequeño. Así que sólo me queda pedirte una cosa: júzgame.

 

Música:

Intro: “New Theme 2”: http://audionautix.com

Final: “GREY SNOW” by Josh Woodward. Free download: https://www.joshwoodward.com

 

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