Cómo tener mejores ideas y ser más creativo

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Cómo tener mejores ideas y ser más creativo

¿Cuándo se tienen las mejores ideas?

Quizá a ti las mejores ideas se te ocurran cuando estás paseando, duchándote, cocinando o haciendo cualquier otra actividad automática. O si eres como yo, cuando llega la hora de acostarte.

¿Te has preguntado alguna vez por qué? La razón es que cuando a tu mente están llegando constantemente estímulos externos, está demasiado ocupada tratando de procesarlos para recordar cosas o ser creativa. Pero cuando hay una falta de éstos, tu mente los empieza a crear.

Es cierto que tu mente es como una esponja y que necesita estímulos, pero hasta cierto punto. Hoy día, a tu mente llegan a menudo muchos más estímulos de los que puede procesar. Este exceso de estímulos afecta en nuestra salud mental, impactando negativamente en nuestra concentración y creatividad, además de provocándonos estrés y cansancio mental.

Tu mente es como un jardín, cuídalo

Imagina todos los estímulos que recibe tu mente inconsciente a través de los sentidos como semillas. De todas ellas, muchas germinarán en forma de pensamientos e ideas. No obstante, tú sólo podrás recogerlas si estás ahí cuando broten. Si tu atención no está en otra cosa.

Por eso mientras te encuentras ocupado con alguna tarea o actividad que requiere tu atención consciente, cierras las puertas a todas las ideas que pueda brindarte tu mente.

Si por el contrario no estás haciendo nada que exija tu atención, podrás darte una vuelta por el jardín de tu mente y recoger las ideas que hayan brotado.

Así pues, si quieres ser más creativo, reducir tu estrés, mejorar tu salud mental y conseguir un mayor control sobre tus pensamientos, emociones y acciones, deberás pasar más tiempo cuidando tu jardín. Es decir, deberás  añadir más momentos de silencio en tu vida.

El poder del silencio

Es esencial que incluyas más momentos de silencio en tu vida. Momentos en los que no estés haciendo nada o realizando actividades que no requieran tu atención consciente. Sin móvil, sin tele, sin hablar con nadie. Sólos tú y tu mente.

¿Te preguntas por qué cuando te metes en la cama o en la ducha tu mente empieza a trabajar y se te empiezan a ocurrir cosas? Porque como la mantienes todo el día ocupada, es el único momento en el que encuentra espacio para hacerlo. No dejes que ocurra. Reserva espacios para ello antes de acostarte.

Beneficios de añadir más momentos de silencio en tu vida

En esos momentos, te vendrán montones de ideas y podrás pensar con mayor claridad. Además, en ellos podrás tomar conciencia de tu diálogo interno, cosa que difícilmente podrás hacer si estás inmerso en otra actividad que requiera tu atención. De esta manera podrás tomar control de él, externalizarlo y canalizarlo para que te potencie.

Por si no fuera poco, estar en silencio te permite vivir el presente. Sí, eso que pasa mientras hacemos otras cosas. No está de más que de vez en cuando reparemos en nuestro entorno o simplemente en que estamos vivos. No se trata de que no hagas nada y te centres únicamente en experimentar el momento presente. Pero sí de que incluyas pequeños momentos de silencio cuando estés haciendo otras actividades para reparar y recrearte en él.

Añadir momentos de silencio a tu vida también te permitirá evitar caer en espirales destructivas de comportamiento o de pensamiento. Así que cuando termines de hacer una cosa, antes de pasar a otra como un robot, tómate unos segundos y dale tiempo a tu mente consciente para que vuelva. Si no lo haces, correrás el peligro de despertar del trance y darte cuenta de que no has hecho nada valioso con tu día. Y lo peor de todo, que ya ha pasado sin ni siquiera darte cuenta de ello.

Ideas para añadir más momentos de silencio en tu día a día

Puedes incluir silencios en tu vida de muchas formas. Está permitido realizar actividades manuales o motoras que no requieran concentración. También puedes recrearte en un paisaje, en una sensación o en una imagen, lugar u objeto.

Vete a dar un paseo sin móvil ni auriculares, realiza rituales de desconexión, enciérrate de vez en cuando en sitios en los que no puedas hacer nada, escucha música, échate la siesta, da patadas a un balón o juguetea con una pelota, ponte a garabatear o a pintar… O simplemente, relájate y no hagas nada.

Te sorpenderán las ideas que se te pueden ocurrir, las conclusiones a las que puedes llegar y los cambios que puedes hacer en estos momentos que a priori pueden parecer aburridos.

Así pues, deja por un momento de bombardear a tu mente con tareas y estímulos. Sácala al patio de recreo. Dale rienda suelta a tu imaginación, date un paseo por los caminos de tu mente y sumérgete en las profundidades de tu conciencia. Tú mismo te lo agradecerás.

¿Y tú? ¿Cómo vas a añadir más momentos de silencio a tu día a día? ¿Cuándo se te ocurren las mejores ideas? Estoy deseando conocerte.

 

2 comentarios

  1. Julián dice:

    ¿Qué tal, compañero? Yo precisamente tengo muchos momentos de esos de los que hablas. Momentos que, a priori, pueden parecer de procrastinación y aburrimiento.

    Sin embargo, es en esos momentos de reflexión cuando se me ocurren las mejores ideas. Hay veces también en las que pensar demasiado puede desembocar en niveles altos de estrés y de segregación de cortisol, y hay que saber cuándo parar.

    A veces, una buena siesta puede ser muy reparadora.

    Un fuerte abrazo, crack.

  2. Julio Kan dice:

    Un placer verte por aquí de nuevo, Julián!
    Es genial que tengas esos momentos de silencio en tu día a día. Personalmente me gusta Incluirlos tras consumir contenido potenciador, vienen genial para interiorizar los conceptos y darles un sentido práctico.

    Como comentas, darle demasiadas vueltas a las cosas puede acabar siendo contraproducente. En esos casos, lo mejor es desconectar de tu mente y ocuparla con alguna actividad. Lo de las siestas lo tengo comprobadísimo 😉

    Un abrazo, ganador.

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