Disonancia cognitiva: Todo lo que necesitas saber

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Disonancia cognitiva: Todo lo que necesitas saber

¿Qué es?

La disonancia cognitiva es un fenómeno psicológico que se da cuando dos principios, creencias o acciones no armonizan entre sí. Se manifiesta con una sensación desagradable que inconscientemente tendemos a evitar para mantener nuestra coherencia interna. Es la causa de muchos de nuestros cambios de conducta y de creencias.

Por ejemplo, imagina que una persona tiene la creencia de que todos los ricos son unos ladrones. Si esa persona se enriqueciese se produciría una disonancia cognitiva entre su creencia (todos los ricos son unos ladrones) y el hecho (la persona es rica). Para evitarla, o bien perdería el dinero y mantendría su creencia, o bien mantendría el dinero y cambiaría su creencia. Lo más normal es que cambiase su creencia a algo así como «los ricos no tienen por qué ser ladrones». La cual por cierto comparto totalmente.

Un ejemplo que se ve muy claro es el de los fumadores. Aunque conscientemente sepan que fumar es peligroso para su salud, inconscientemente creen que no es tan malo. La creencia (fumar mata) y el acto (fumar) provocan disonancia cognitiva. Para evitarla, cambian la creencia por la de que fumar no es tan malo.

Disonancia cognitiva y sesgo de confirmación

La disonancia cognitiva es la causa de nuestro sesgo de confirmación. Este sesgo representa nuestra tendencia a buscar información que confirme lo que ya pensamos. Si tenemos una creencia y encontramos argumentos en su contra, o bien la cambiamos o desacreditamos los argumentos. Lo más normal es lo segundo. Por eso casi todo el mundo siempre lee el mismo periódico y ve las noticias en el mismo canal de televisión. Cuando tenemos una opinión sobre algo, todos los argumentos que la respalden nos parecerán buenos, mientras que los que estén en su contra nos parecerán malos.

Decisiones irrevocables

Nos ocurre algo parecido cuando tomamos una decisión, sobre todo si es irrevocable. Por ejemplo, cuando tomamos una decisión de compra, tratamos de justificar nuestra buena elección. De esta manera evitamos que se produzca una disonancia cognitiva entre el acto (la compra) y el pensamiento (hay otra mejor opción). También ocurre esto cuando hemos tomado una acción y ya no hay vuelta atrás. Como ya no podemos cambiarla, tratamos de justificar por qué lo hemos hecho, aunque nos hayamos equivocado. Pongamos como ejemplo que un soldado en la guerra mata a un civil. Para evitar disonancia entre el acto (matar a un civil) y el posible pensamiento (los civiles no son culpables), el soldado justificará su acto alegando que esa persona era el enemigo.

Esto se podría resumir en que, si no vives como piensas, acabarás pensando como vives. En otras palabras, o cambias la acción, o cambias el pensamiento.

Aunque no estemos continuamente cambiando nuestras creencias, todos tenemos disonancia cognitiva todos los días. Nadie está exento de ella. Sin embargo, podemos tomar conciencia de su existencia y tratar de decidir qué queremos cambiar, si la acción o la creencia. Ya que si reconocemos que nos hemos equivocado, no se producirá disonancia entre ese acto y nuestra creencia.

Disonancia cognitiva y reprogramación mental

Nuestro autoconcepto está compuesto por las creencias conscientes e inconscientes que tenemos de nosotros mismos y determina nuestra forma de actuar. Las creencias inconscientes que lo forman se llaman creencias sumergidas, ya que emergen en forma de comportamientos y actitudes. Nuestro autoconcepto determina nuestra forma de actuar. Por ejemplo, si tu autoconcepto dice que eres débil y no tienes recursos, lo tendrás difícil para comportarte con seguridad y aplomo en una situación complicada. Por el contrario, si tu autoconcepto dice que eres un crack, tendrás comportamientos y actitudes de crack.

¿Funcionan las afirmaciones?

La disonancia cognitiva es la causa de que las afirmaciones no sean efectivas para cambiar nuestro autoconcepto. A menos, claro está, que seas congruente con ellas. Si no lo eres, se produce disonancia entre lo que dices y lo que haces. Y para evitarla, tu mente rechaza lo que dices. Como resultado, no te lo crees. Para tu subconsciente, tienen mucho más peso tus acciones que tus palabras. Así que si lo que te dices no está en consonancia con lo que haces, lo rechaza. Un ejemplo de como podría funcionar este mecanismo:

Tú: Mi tiempo es oro, mi tiempo es oro…

Tu subconsciente: ¿En serio? Demuéstramelo.

Tú: ¿Cuánto queda para la hora de la comida?

Tu subcosnciente: ¡Disonancia! Conclusión: No valoras tu tiempo.

Congruencia

Si no vives como piensas, acabarás pensando como vives. Esto es una gran noticia. Significa que si no eres congruente con tu autoconcepto actual, éste acabará modificándose para evitar disonancia entre las creencias que tienes sobre ti mismo y tus acciones. Sin embargo, puede hacerlo para bien o para mal. Así que te conviene ser congruente con el autoconcepto que quieres desarrollar. Es decir, actuar como lo harías si ya lo tuvieses. ¿Quieres ser más atrevido? Empieza a actuar como alguien atrevido. Pregúntate cómo actuarías si ya fueses la persona en la que te quieres convertir. Y si quieres desarrollar una creencia, sé congruente con ella y acabará formando parte de tu autoconcepto.

 

¿Serías capaz de reconocer alguna situación de tu vida en la que se haya producido una disonancia cognitiva? ¿Cambiaste la acción o el pensamiento? ¡No dudes en compartirla!

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