Peligros del sesgo optimista y cómo combatirlos

Peligros del sesgo optimista y cómo combatirlos

Descubriendo el sesgo optimista

El sesgo optimista es un mecanismo de nuestro cerebro que nos hace dar por hecho que los acontecimientos trágicos que tienen muy pocas posibilidades de suceder no van a suceder. También nos hace pensar que «todo va a salir bien».

Todos hemos visto en las noticias atropellos, atentados, asesinatos, operaciones fallidas y cientos de tragedias. Todos hemos escuchado el sonido de la ambulancia pasando por nuestro barrio. Pero no hay razón para preocuparse, pues esas cosas siempre le pasan a otros. O al menos eso es lo que nos hace creer nuestro sesgo optimista.

Todos lo tenemos, pero se suele manifestar en mayor medida cuanto más optimista sea la persona. Aunque puede verse alterado pasajeramente si a alguien conocido le ocurre algo grave o si vemos todos los días en las noticias todas las desgracias que ocurren.

Función

Como todo mecanismo psicológico, tiene una intención positiva: Evitar sufrimiento y ansiedad innecesarios.

¿Cuánto tiempo dedicas a pensar en tu propia muerte o en la de tus seres queridos? Cuando vas cada día al trabajo, ¿Acaso consideras la posibilidad de tener un accidente? Cuando oyes la ambulancia, ¿Se te pasa por la cabeza que pueda llevar a un familiar tuyo?

Piénsalo, si considerásemos todas las posibles tragedias que podrían ocurrir, no habría manera de vivir. Es por eso que nuestro cerebro nos protege haciéndonos pensar que estamos exentos de ellas.

Sin embargo, aunque pueda parecer que este sesgo resulta beneficioso, puede volverse en nuestra contra.

Peligros

1. Nos hace subestimar el riesgo a largo plazo

Este sesgo es lo que hace a muchas personas fumar, comer mal y no moverse durante muchos años de su vida pensando que ellos están exento de todas las enfermedades asociadas a estos malos hábitos, hasta que ya es demasiado tarde.

2. Nos hace idealizar el futuro

Frases como  «el año que viene, todo cambiará», «algún día seré feliz» o, «cuando me jubile, viviré como siempre he soñado» son consecuencia de este sesgo. La esperanza de un futuro mejor hace que no nos esforcemos por construirlo en el presente.

3. Nos produce un exceso de confianza

Puede hacer que no tomemos suficientes precauciones en determinadas situaciones. Por ejemplo, cuando vamos al volante, como nunca hemos tenido una accidente damos por hecho que no lo podemos tener. Y esto puede traducirse en conductas temerarias que ponen en peligro nuestra vida. Otro ejemplo está en los juegos de azar. Alomejor llevamos una buena racha y dejándonos llevar por la emoción del momento (y por nuestro sesgo optimista), perdemos todo lo que habíamos ganado.

4. Evita que nos preparemos adecuadamente

Si «todo va a salir bien», ¿para qué vamos a prepararnos? ¿Para quė vamos a tomar precauciones? ¿Para qué vamos a formarnos, a practicar y a prevenir lo que pueda suceder? Quizás si tienes un examen muy importante te venga mucho mejor ser pesimista que pensar «seguro que apruebo».

5. Hace que nos hundamos ante las tragedias

Las cosas nunca pasan, hasta que pasan. Y si nos vamos por la vida con los ojos vendados, nos costará mucho más levantarnos cuando la vida nos golpee. Estos golpes pueden tomar diferentes formas: un despido, la muerte de alguien cercano, que nos diagnostiquen una enfermedad grave…

El antídoto

Para combatir este sesgo, tendremos que tomar conciencia de que a veces las cosas saldrán mal y de que no estamos exentos de que nos ocurran esas cosas que siempre les pasan a otros.

Y la mejor forma que conozco para hacerlo es practicando lo que los estoicos llaman la visualización negativa. A grandes rasgos consiste en dos cosas:

  1. Imaginar que cosas malas han ocurrido. Ej: Haber perdido a un familiar, haber sufrido un accidente y quedarte en silla de ruedas, que te diagnostiquen una enfermedad crónica, quedarte sin trabajo…
  2. Visualizar el peor resultado posible. En lugar de pensar que todo saldrá bien piensa en todo aquello que puede salir mal y trata de prevenir que eso ocurra.

Si quieres profundizar más sobre este ejercicio y descubrir de qué manera puede mejorar tu vida (te recomiendo que lo hagas), aquí te lo explico detalladamente: 3 Ejercicios estoicos para ganar perspectiva y ser más feliz.

¿Y tú? ¿Te consideras optimista? ¿Sabías de la existencia de este sesgo? Espero tu comentario.

Tu opinión me importa, ¡no te vayas de aquí sin dejar un comentario!