Superpoderes del éxito para gente normal – Mega Resumen

Para los comprometidos con desarrollar su potencial y tener un impacto positivo en el mundo

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En este mega-resumen de «Superpoderes del éxito para gente normal» encontrarás claves y consejos que te ayudarán a:

  1. Conseguir todas tus metas
  2. Construir hábitos de éxito
  3. Ser más productivo

Dicho esto, espero que te guste y que te sea de gran utilidad 🙂

Advertencia inicial:

Leer un libro o entender unos conceptos no va a hacer nada por ti, tienes que poner en práctica lo que aprendes en él.

“No leas el libro, hazlo” 

“Hay una gran diferencia entre conocer el camino y recorrerlo”

Introducción

En tu lecho de muerte te vas a arrepentir de:

  • No haber tenido el coraje de hacer lo que querías hacer y en vez de lo que otros esperaban que hicieras.
  • No haberte atrevido a luchar por tus sueños.

Leyes de Parkinson:

  • El trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible.
  • Los gastos aumentan hasta cubrir los ingresos.
  • El tiempo dedicado a cualquier tema de la agenda suele ser inversamente proporcional a su importancia.

Extra: Tendemos a ocupar de mierda todo el espacio que tenemos.

  • Consejo: Empieza el día haciendo lo más importante. No te sumerjas en el infinito (tareas o actividades que te mantienen ocupado pero que no te aportan nada, como revisar el móvil o navegar por internet) hasta haberlo acabado.

“El ignorante critica porque cree saberlo todo, mientras que el sabio respeta porque reconoce que le queda mucho por aprender.”

  • Consejo: Asume la responsabilidad de todo lo que te pasa. Cada vez que examines un área de tu vida que no te guste, piensa: ¿Y si es culpa mía? «La solución está en tus manos»

«No estamos diseñados para el cambio, sino para la repetición de patrones»

  • Consejo: Para evitar dejarte llevar por tus impulsos, el truco es espabilar al jinete (simboliza tu mente consciente y tu parte racional) haciendo algo que implique atención consciente.

Metas

Consejos:

  • Distingue entre tus metas, lo que quieres hacer porque te apetece o porque consideras que va a tener un impacto positivo en tu vida, y tus tareas, lo que tienes que hacer. Separa el grano de la paja.
  • Cambia las metas de evitación por metas de acercamiento.
  • Tus metas tienen que ser desafiantes y deben obligarte a evolucionar, pero deben ser cumplibles.
  • Tendemos a avanzar en las metas concretas y a postergar las metas abstractas. Concreta todo lo que puedas, imagina que tienes que explicarle a un extraterrestre exactamente qué tiene que hacer para cumplirla.

«Siempre quise ser alguien, pero ahora me doy cuenta de que debí ser más específico»

  • Trocea las metas grandes en metas mucho más pequeñas y accesibles, y una vez hecho esto, ponte con ellas «al merme» (poco a poco, sin prisa, pero sin pausa)
  • Acorta los plazos de tus metas, divide las metas lejanas en pequeñas submetas más cercanas en el tiempo. Divide tus metas largas en metas de máximo 3 meses, éstas en metas de un mes y a su vez en metas de una semana. Avanza en tus metas “por etapas”, como en la vuelta ciclista. Lo importante es que tengas tu meta en la cabeza y puedas visualizar las minimetas.
  • Ponte deadlines, mejor terminado que perfecto.
  • No te disperses en varias metas, céntrate en una cada vez. Intentar completar varias metas a la vez es como apuntar a varias dianas al mismo tiempo. Márcate una sola meta y no te pongas con la siguiente hasta que la completes. “Partido a partido”.

Pasos para realizar todas tus metas:

  1. Escribe todo lo que quieras hacer, separando el grano de la paja
  2. Haz una lista de tus metas
  3. Elije una meta, preferiblemente la que provoque un mayor efecto dominó sobre las demás.
  4. Transfórmala en una meta concreta y de acercamiento
  5. Divídela en trozos más pequeños de no más de dos meses, y éstos en submetas de una semana.
  6. Acércate cada día un poco más a tu meta, al merme, pero con constancia.
  • Consejo: No intentes convencer a nadie mediante argumentos, si la otra persona está en un plano emocional, es como si la hablases en otro idioma.

Motivación Vs Fuerza de Voluntad

La motivación es lo que nos hace proponernos tantas cosas el día de año nuevo, la fuerza de voluntad, cumplirlas.

«La motivación es la cerilla que prende la mecha y la fuerza de voluntad es la cera de la vela. Por muchas cerillas que encendamos si no tenemos cera difícilmente podremos mantener la llama» 

Consejos:

  • Si tras ver un vídeo, leer un libro o un artículo como éste te da un subidón de motivación y decides que vas a cambiar tu vida, desconfía, pues cuando te quieras dar cuenta estarás otra vez en tu particular día de la marmota.
  • Aprende a aguantarte.
  • Cada vez que tomas decisiones o te esfuerzas por controlar tus impulsos estás gastando fuerza de voluntad. Adminístrala sabiamente.
  • Si sientes la tentación de hacer algo y esperas unos segundos, darás tiempo a que se active tu parte racional y te será mucho más fácil resistirla.
  • Nunca tomes decisiones importantes cuando estés estresado o cabreado, con sueño o con hambre. Tampoco en caliente, puede que luego te arrepientas.
  • Tener más opciones no siempre es bueno, menos elecciones es más fuerza de voluntad. Puedes ahorrar mucha energía yendo a sitios donde tengas menos posibilidades de elección.

Técnicas para no sucumbir a tus impulsos:

  • Entrena tu autocontrol retrasando la gratificación. «Pan para hoy, hambre para mañana»
  • Elimina las tentaciones. «Ojos que no ven, corazón que no siente»
  • Engáñate en frío para no dejarte llevar en caliente.
  • Comprométete en público. «¿O no hay huevos?»

Hábitos

Cada vez que tenemos que “pensar” para hacer algo, debilitamos nuestra fuerza de voluntad. Si lo hacemos en modo automático, no es necesario pensar, y por lo tanto, no gastamos nuestra fuerza de voluntad. Por eso cobran tanta importancia tus hábitos.

Fases para formar hábitos:

  1. Fase de construcción. Se trata de un mes en el que no puedes fallar ni un solo día.
  2. Fase de mantenimiento. Una vez hayas construido el hábito, puedes ser un poco más flexible, pero ten cuidado, porque si lo pierdes, tendrás que volver a la fase de construcción.

Consejos:

  • Cambia sólo un hábito a la vez. “Al merme”, no dejes que te pueda el «ansia viva». Querer hacerlo todo a la vez es la mejor manera de no hacer nada.
  • Cuando se trate de hábitos pequeños, puedes encadenarlos en una rutina en vez de esperar un mes para cada uno de ellos.
  • Para desarrollar hábitos necesitas las 3 P:
  1. Prudencia: No te marques un hábito que sabes que no vas a hacer. No empieces metiéndote demasiada caña.
  2. Paciencia.
  3. Perseverancia: Al merme, no quieras hacerlo todo de golpe. Más vale un poco todos los días que mucho pocos días.
  • Ancla tus hábitos a una meta. Cuando te pongas una meta, pregúntate: ¿Qué cosas nuevas que no estoy haciendo en este momento debo hacer para alcanzarla?

El método

  1. Escribe en un papel los hábitos que quieras cambiar o crear, tratando de anclarlos a tus metas.
  2. Ordénalos de menor a mayor dificultad. Si tienes un hábito demasiado costoso, espera a desarrollar más fuerza de voluntad.
  3. Elige uno y dedícale todas tus energías a la fase de construcción.
  4. Una vez construido, pasa a la fase de mantenimiento y escoge otro de la lista.

Más consejos sobre hábitos

  • Tienes que llevar un control exhaustivo de tus hábitos día a día. No vale con pensar «ya lo he hecho», hace falta anotarlo y ver tu evolución en el tiempo. Si no lo apuntas, es como si no lo hubieses hecho.
  • Es mejor hacer una mierda de hábito que no hacerlo. Esos días en los que tengas excusas de sobra para no hacerlo, lo importante es acordarse, hacer algo por poco que sea y marcarlo.
  • Aunque no te interese hacer un hábito todos los días, acuérdate de apuntarlo también los días que no lo tengas que hacer.
  • Cada vez que falles, piensa el porqué y trata de planificar tu día siguiente en torno al hábito.
  • Dentro de lo posible, intenta completar tus hábitos al principio del día.
  • Concreta cuándo y dónde vas a hacer el hábito y escríbelo.
  • Empieza en pequeño, con microacciones, y déjatelo todo preparado. Si quieres terminar algo, tienes que esforzarte por empezarlo.
  • Cada vez que completes un hábito, celébralo de alguna manera y prémiate con algo que te apetezca hacer. Ponte incentivos.
  • No empieces por el hábito que más te cueste hasta que no estés preparado, por muy importante que sea.
  • No pasa nada por hacer un poquito más, pero no debemos dejar que el “ansia viva” se apodere de nosotros y nos haga meternos más en la boca de lo que podemos masticar.
  • La fuerza de voluntad se construye a base de hábitos y en la perseverancia está el éxito.

Consejos extras

  • Cambia la pregunta ¿por qué a mí?, por ¿qué puedo aprender de esto que me ha pasado? «En lugar de refugiarte en la impotencia, practica la resiliencia».
  • Cuando te pilles a ti mismo preocupándote (que no ocupándote) por el futuro, decide que pase lo que tenga que pasar ya te preocuparás. Porque la mayoría de veces anticipamos problemas que luego nunca suceden, y aun así, sufrimos por ellos.
  • Nunca pierdas el sentido del humor y ríete todo lo que puedas.

Productividad

  • No te metas en el infinito nada más empezar el día. Se trata de ser productivo, no de estar ocupado. Deja todas esas tareas que no te van a llevar a ningún sitio para cuando hayas dedicado un tiempo a avanzar en tus objetivos. Recuerda que cuanto menos tiempo y recursos tenemos para hacer una tarea, más eficiente la realizaremos.
  • Dedica más tiempo a afilar el hacha y menos a cortar el árbol. Párate a examinar tus sistemas y pregúntate de que manera puedes optimizarlos (he dedicado un artículo entero a profundizar sobre este tema, si quieres saber cómo hacerlo, te lo explico aquí) Cada vez que estés haciendo algo pregúntate: ¿Existe un modo de hacerlo más rápido o eficientemente? No te imaginas la cantidad de tiempo y recursos que puedes ahorrar haciendo un pequeño análisis de tus tareas en el día a día.
  • Enfócate en una sola tarea a la vez. Cambiar de tarea constantemente es como sentarte en una mecedora, te mantiene en movimiento, pero no avanzas.
  • Organiza tu trabajo en lotes, cada vez que se te ocurra algo, mételo en su lista y cuando te pongas hacer tareas por lotes, ponte con una lista y no pases a la siguiente hasta terminarla.
  • Elimina toda distracción. Ponte en modo avión y dificúltate el acceso a las apps que te hagan perder más tiempo.
  • Cada vez que vayas a hacer algo con el ratón plantéate si lo puedes hacer con el teclado.
  • Usa un administrador de contraseñas.
  • Escanea todos los papeles que puedas.
  • No empieces tu día con las tareas por lotes, despacha primero las tareas más importante y luego termina las tareas en bloque tan rápido como puedas.

Plan de acción propuesto

  1. Cambia tus hábitos, uno por uno y sin excusas. Si no sabes por dónde empezar, el libro propone seguir este orden: Caminar 10000 pasos al día, cambiar tu alimentación, hacer deporte, mejorar tu sueño, meditar y ver el lado bueno de las cosas. Empezar por tus hábitos es genial para lograr fuerza de voluntad.
  2. Escribe tus metas, escoge sólo una y dedícate en cuerpo y alma. Una vez cumplida, ponte en marcha con la siguiente.

Aquí tienes el regalo que te prometí, un PDF con este con este contenido escrito por mí en formato original para que lo puedas llevar contigo a todas partes. Espero que te resulte tan útil como a mí. Puedes descargarlo aquí.

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